Huesos inquietos.

Annie Sprinkle preguntaba lo siguiente: ¿quieres acercarte realmente a una vagina? Aquí la tienes. Mientras sostiene un pequeño espejo en su orificio mostrando las paredes del cuello uterino. Llevó a otro nivel la obscenidad del acercamiento: si quieres piel, tendrás piel. En este caso, Bonichi nos muestra un cuerpo explícitamente desnudo. Cuando veo estas imágenes reconstruyo todo: músculos empiezan a cubrir los rostros, la sangre aparece roja y burbujeante, la piel se vuelve imagen. Y sí, son huesos tremendos, que besan y mordisquean. Mi trabajo consiste en jugar con ellos y hacerlos persona. Y surgen en vez de dos, tres o cuatro cuerpos. El esqueleto sonriente, la chica que besa, el hombre erecto. La transparencia de cuerpos, si se observa bien, si se imagina, se vuelve un arma erótica impactante.

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Imágenes de Benedetta Bonichi 

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