Me gusta tu cerebro

Hace un par de noches estuve hablando con una amiga muy querida sobre chicos: los pasados, los actuales, los de siempre, los que no pudieron ser. Nos tomamos un ratito más largo para comentar las buenas cualidades de los chicos que nos tienen un poco tontas ahora. Después de hablar de sus barbas, dientes, ojos y brazos, (X), nos empezamos a concentrar en sus profesiones. Y fue en ese momento que nuestros ojitos empezaron a brillar de verdad.

Mi amiga me contaba que los pequeños comentarios que él hizo durante la película eran perfectos. Yo le decía que las cosas que estaban en la casa de este chico -afiches, libros, ropa, todo- eran tan parecidas a mí que no me lo podía creer -porque yo coleccionaba exactamente el mismo tipo de imaginario-.

Después de esa conversa se quedaron en mi cabeza varias preguntas: ¿qué es lo que realmente nos gusta de una persona? ¿En qué momento pasamos del físico? ¿Nos enamoramos de profesiones? Obviamente hay algo que nos hace clic al conocer a esa persona –sonrisa, barba, tatuajes- pero son sus gustos, sus producciones, lo que nos hace decir: este tipo me tiene tonta. Y una vez aceptamos que nos gusta lo que hace ese chico profesionalmente, ya no hay quien nos saque de ese proceso.

Y aquí entra otro tema que, al parecer, es fundamental a la hora hablar de amor, sexo, coqueteos, apretujones: la belleza. Cuando empezamos a ver lo que rodea a esta persona, el manejo de sus herramientas, qué películas le hacen reír, qué música lo hace bailar, cómo se maneja con sus compañeros de trabajo o clientes, con su pasión, todo el resto se desmorona. Todo. Esos ojos que al principio parecían un poco grandes se convierten en los más lindos de la ciudad. Esa sonrisa que parecía estar un poco doblada es ahora la más perfecta de todas. Así, la belleza se transforma en una materia intocable, que se va formando con el tiempo, viéndolo producir, crear, trabajar.

¿No es lo mejor del mundo estar enamorado de  un cerebro? No es lo mejor decir: “sí, esto lo hace mi novio. ¿No es guapísimo?”Al pensar en mis grandes amores lo que recuerdo, definitivamente, son obras, música, contratos, libros, páginas web, textos, lo que sea.

Hablo con mi amiga y me siento una zombie. Sé que ella también se siente así, pero no nos importa porque ya sabemos qué es lo que nos hace feliz . Y , definitivamente, no es el tamañote de sus brazos. Estamos claras y eso es lo que importa.

 

3 comentarios en “Me gusta tu cerebro

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