La cirugía plástica debería ser un asunto estatal

 Originalmente publicado en agosto de 2010.

Yo defiendo, casi académicamente, el porte de la mujer venezolana. Aunque  no se tenga un centavo en el banco, el rímel y el lápiz negro son ley en nuestra cartera. Y lo digo yo, que a pesar de tardarme dos horas para salir de mi casa a punta de secador, cremitas y perfumitos, soy una pedazo de hippie.

La belleza de la venezolana va más allá de un buen bronceado, un correcto alisado del cabello o la depilación perfecta. Vivimos en el país de las Misses y no es fácil. Si no cuadras con el concepto de belleza Osmel Sousa, lo buscas. Y, de verdad, ¿quién lo impide? Tenemos a los mejores cirujanos del mundo a la vuelta de la esquina.

giphy

Soy venezolana y no me impresiona, ni me molesta,  que alguna amiga se haga las tetas, el trasero y que coquetee con su doctor. Es prácticamente ley que esto suceda en nuestro país. Lo que es impresionante es cómo el concepto de “cirugía plástica” esté sonando desde hace rato por nuestro ámbito político sin ningún espacio de reflexión destinado al entendimiento de dicho fenómeno social.

Oficialismo, oposición, implantes (…)

El 27 de agosto de 2010 salió publicada una noticia que me dejó con la boca abierta. Gustavo Rojas, en aquel momento candidato de oposición a la Asamblea Nacional, rifaba un transplante para financiar su campaña política. Lo más fuerte que yo había visto relacionado con operación de boobies era que la red de farmacias Locatel  regalaba los implantes si comprabas cierta cantidad de productos.

El pasado domingo, política y estética se vieron juntas nuevamente, esta vez en la voz del oficialismo. Hugo Chávez Frías en su programa dominical criticó a los cirujanos plásticos por “aprovecharse” de mujeres de bajos recursos que, bajo cualquier circunstancia económica, buscan realizarse dicha operación. Chávez afirmó: “Muchos médicos “convencen a parte de las mujeres de que si no tienen unas ‘pechugas’ grandes, se sientan mal. ¡Qué es eso, compadre!”.

Agregó: “Es doloroso ver a muchachas o mujeres que a veces no tienen recursos suficientes para una vivienda, para acomodar la vivienda, para los hijos, (para comprar) una ropita, y andan buscando para ver cómo se hacen una operación a los senos”. Esto lo comenta ya que una de las cartas que recibe solicitando ayuda económica le pedía dicha intervención estética. 

No sé qué me dejó más impresionada: si Rojas rifando unas tetas o Chávez haciéndose el que no sabe en qué país vive -una vez más-.

¿De qué manera un doctor convence a una mujer de que tiene que hacerse esta cirugía? Existe un sistema visual ineludible que nos acompaña a diario, aún sin estar observándolo. El mismo concepto: “Venezuela: país de las mujeres más bellas” está repleto de imágenes que activan la imaginación con tan sólo escucharse. Es un símbolo que le da poder al cuerpo femenino local y, de una u otra manera, se exige: “soy venezolana y merezco ser hermosa, siempre”. Si a esto se suma la compleja red de imágenes que por kilos consumimos a través de la televisión e impresos, no hay que sacar muchas cuentas: estamos en un país donde la belleza fabricada forma parte de nuestra crianza. Y sí, es comprensible, que una venezolana no entienda a una mujer que no quiera depilarse o que salga en pijama a comprar el pan.

Yo me pregunto cómo un mandatario, representante de un país, no se sienta tan sólo dos minutos a preguntarse por qué una mujer de pocos recursos económicos le manda una carta pidiéndole dinero para hacerse una operación de aumento de busto. No entiendo cómo no ve esto como un problema de emergencia de salud, sino que se esconde, insensatamente, en el absurdo y repetido discurso con el que nos marea cada semana.

Esto ya no es un asunto de oposición u oficialismo. Es una cuestión de inteligencia y sensatez. Una sociedad completa está desviviéndose por decorar sus cuerpos con más carros, más aparatos electrónicos, más camisas bonitas, más tetas, más culos y más pelo liso. Mientras tanto, no nos estamos preocupando por la calidad de comida que consumimos, por el nivel de salud de las mujeres y hombres que conforman a la sociedad venezolana.

A través de la verborrea dominical este gobierno se ha puesto en evidencia una vez más: no puede ver más allá de sus narices. Ya ni creo que sea por conveniencia. Es que simplemente su cabeza no da para más.

La cirugía plástica debería ser un asunto de estado, por supuesto que sí, pero por las razones correctas. No con este ejemplo de ignorancia absoluta que, una vez más, decora nuestros domingos locales, nuestros periódicos y proyección internacional.

La mujer venezolana se desborda de buenas cualidades. Me pregunto por qué no aprovechó Frías para exaltarlas y darle cabida a lo importante. O por qué no se asesoró con un nutricionista antes de su alocución para darle los consejos necesarios a esta muchacha que, por sus razones, confía en el poder del presidente. Se me ocurren mil cosas que han debido salir de esa boca durante esta transmisión. Pero como lo dije, hay evidencia de sobra de que la cabeza ya no le da.

Yo, por mi parte y con la pequeña voz que tengo, le repetiré a todas las venezolanas que me tope por el camino que no hay nada más rico que ir a una peluquería, que no hay nada más agradable que comprar maquillaje, que qué rico se siente ir por una hidratación corporal. Pero qué delicioso también es comer bien y mover un poco las nalguitas. Al cirujano también lo tengo de lejos, pero por razones completamente distintas.

La capacidad de escoger nuestros cuerpos es lo que nos hace pensantes. Independientemente si quieres operarte o no. Y exactamente de esa capacidad ha debido aprovecharse este señor en su discurso. Pero creo que es mucho pedir…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s