¿Nos dañó un poco la cabeza Sex and the city?

Estoy en busca del amor. Del amor real. Ridículo. Inconveniente. Que me consuma. El amor no-puedo-vivir-sin-ti.
Carrie Bradshaw
Sex and the City.

Esta semana fui a una obra de teatro con mi familia y amigos. Mi hermana menor se presentaba así que todos estábamos más contentos de lo normal: mucho vino, sonrisas, gente que teníamos tiempo sin ver. En nuestra mesa estaba una pareja adulta y risueña. Eran tan adorables que, sin darnos cuenta, éramos el grupo más grande del sitio. No dejaban ir a nadie: “¡¿Pero ya se van?! No hombre, si es tempranísimooo”. Mientras que el dueño del local nos esperaba para cerrar, con cara de pocos amigos.

Esta pareja hermosa, llena de canas y sonrisas, nos mostraban fotos de sus hijos, nos contaban cómo eran sus viernes en casa llenos de música y baile. Treintones, veinteañeros, cincuentones: todos sonreíamos por semejante felicidad. Ver amor en estos días es extraño.

Al día siguiente recordé la tan odiada y amada “Sex and the city”. El imaginario de esta serie lleno de tacones, faldas, amigas, lágrimas, besos, olvidos, encuentros, libros, fiestas y letras aún no se quiere ir de nuestras cabezas. Y pensé en la cantidad de personas que estamos escribiendo sobre el cuerpo y sus maneras de relacionarse. Los detalles más íntimos de nuestra vida ya están aquí: “¿Quieres tener 47 orgamos en una noche? Dale clic”…

giphy

Finalmente ¿qué estamos buscando?
No es casual que un amor nuevo nos alegre la existencia entera: tomamos más fotos del Ávila porque resulta que -aunque estés harta de ver 45 imágenes de lo mismo a diario- hoy la montaña está más bella que nunca; o antes de dormir debemos respirar profundo porque el corazón está tan acelerado que no puede descansar. O sentimos que las cosas, simplemente, funcionan.

Mi favorito, el amor inconveniente, trae retos. Conquistar una sonrisa que -sabes- merece ser tuya es uno de los mejores acontecimientos del año. Es una guerra que tiene que ser ganada. El premio son los besos de ese chico que te tiene sin dormir por meses.

El tiempo a veces se hace corto, no tenemos chance de estar impecables 24/7, la fantasía del amor perfecto se debilita. La realidad, simplemente, aparece. Y es allí donde vamos a nuestra compu y encontramos una galería de consejos y experiencias ajenas que quizás nos dan una mano. El cuerpo y sus conductas son tan complejos que a veces no podemos solas con ello.

No es raro que una serie como SATC sea tan “intemporalmente” famosa. No importa a qué hora la veas o por cuál temporada la encuentres. Si ves a Carrie empijamada y con el teclado, todo está bien.

Todos estamos tratando de mantener el amor actual o estamos buscando uno. Esta semana lo vi en cada esquina y entendí por qué andamos todos escribiendo sobre el sentimiento más sublime y difícil: necesitamos que algo o alguien nos recuerde que el amor inconveniente vale toda la pena del mundo. Pase lo que pase.

Originalmente publicado en Erika Tipo Web. 

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