Sasha Grey: el cuerpo hecho postporn

Originalmente publicado en bibliomula.org

Me cuesta ser farandulera. No porque no me parezca interesante saber quién es quién en el mundo del espectáculo. Simplemente es que mi memoria falla –mucho- y trato de concentrarme en cosas que tengan una función sensata en mi vida. Si esto me pasa con el espacio musical, novelero y hasta cinematográfico, no hablemos del mundo porno. Cosa que está muy mal, ya que escribir sobre erótica es uno de mis ejercicios diarios. Por eso no me separo de la “gran lista” (The big list of porn) o de WikiPorno.

Pero hay una actriz que simplemente no pasa desapercibida. Una que definitivamente no sale de la cabeza de nadie. Sasha Grey comienza su trabajo como actriz porno en el año 2006 con 18 años. En una entrevista realizada por la revista Vice, la actriz comenta que desde muy pequeña veía este género cinematográfico. Esto no significa que tuvo sexo a temprana edad. Al contrario. Faltaba poco para sus diecisiete años cuando perdió su virginidad. No era asunto fácil para ella. Lo que menos quería era sentarse a amar un chico y tener sexo con él y ya. Entrar en el negocio de la pornografía resolvió, de alguna manera, el gran conflicto que tenía con relación al sexo: ella quería tener el control. Y lo logró. En el año 2011 la actriz decide retirarse del negocio, afirmando: “Es evidente que mi tiempo como actriz porno ha caducado. No se preocupen, no he encontrado a Jesús. Es simplemente el momento perfecto para retirarme: estando en la cima”.

Lo increíble de Sasha es que sabe que tiene una belleza que encanta pero no la utiliza para ser adorable. Creo que desde niña, ese era parte de su conflicto. El poder de su mirada consume porque ella “es” sexo. Y una mujer con semejante actitud da casi miedo. No hay otra manera de describirlo.

La admiración por esta actriz (sí, lleva más de diez años estudiando actuación) radica en la buena administración de sus poderes femeninos. Sabe cuándo sonreír ligeramente, sólo con los ojos. Te muestra la esencia de una noche de perfecta locura con una foto tomada con su celular. Dice en voz alta y clara: “sé que puedo ser más que una chica suertuda. Puedo dar más. Muuucho más”. Es poder. Eso encanta.

Libros, imagen, música, sexo

Hace poco le di “like” al fanpage de Sasha. Música, algunos links interesantes y otros chistosos, pensamientos, imagen. Me quedé pegada un rato y saqué material para trabajar en mi columna. Lo que me llevó a su Facebook fue la noticia de que estaba pensado publicar un libro de sexo. Experiencias analizadas de lo que había vivido en sus 5 años como actriz porno. Con todo el alboroto que se ha llevado consigo la trilogía “Cincuenta sombras” de E.L James (no sé, parece que no se había descubierto la literatura y el sexo hasta este fenónemo) la noticia me encantó. Este sí es un libro que voy a buscar hasta por debajo de las piedras.

Una de las razones por la cual la actriz se retira del mundo pornográfico es porque sus inquietudes intelectuales son más grandes que hacer, una vez más, un gang bang. En el año 2009 la actriz publica Neü Sex, libro de autorretratos y de imágenes de sus espacios de trabajo. Sasha cuenta que su fotografía documental retrata, en este caso, lugares que no se habían visto de ella. No es inocente ni pornográfico. Es ese detalle que la hace realmente: descansos entre escenas, madrugadas llenas de maquillaje corrido (mucho más que eso), el rico cansancio del after sex.

giphy

Entre sus autores favoritos se encuentran Jean Baudrillard, Nietzsche, Hunter S. Thompson y Sartre. Es decir, esta chica lee y ve entre líneas. Lo que trata de hacer con el imaginario que comparte con nosotros es traducirnos esto. Es una artista.

Sasha , además, tiene una banda de música que la empezó de incógnito. ATelecine es el nombre y la define como: “pura diversión”.

La postpornografía trata de entrar y salir del discurso crudo-corporal casi sin darnos cuenta. Lo que se documenta, con este género artístico, son los espacios vacios que deja el sexo literal (el Money Shot, la carne, el grito, el semen, las uñas, el silicón, el cabello planchado). Da paso a nuevas maneras de expresión visuales. Y eso, al parecer, es lo que hace Sasha. Ella usa su cuerpo como llave para usar el discurso porno a su gusto. Porque una cosa es que haya dejado de actuar en pelis XXX. Otra que ella deje de ser un ente sexual. Lo es. No hace falta una cámara y una historia barata que lo afirme.

@ohmyporn

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