Día para pensar en nalgaditas

Nos levantamos esta mañana con el trailer de Fifty Shades of Grey (abajo) y recordamos una notita que escribimos para Erika Tipo Web hace unos añitos. No había llegado el boom de los libros kinky pero nuestro amor al bondage ya estaba presente 😉 . Lo dejamos aquí. Pasen el día pensando en nalgaditas ❤

QUE DUELA, POR FA

 

“La censura es francamente odiosa”
Rubén Monasterios.
Lo erótico y lo pornográfico.

Yo estoy segura que casi todos tenemos algún gusto peculiar que disfrutamos en la intimidad: que nuestra pareja utilice cierto perfume, usar determinada ropa interior o que nuestra cama este vestida de alguna manera especial. Esas pequeñas cosas que hacen que la experiencia sexual sea más divertida aun.

Pero, algunas veces, queremos algo más que utilizar encaje o colocar velitas para lograr un ambiente adecuado. Y, sin saberlo, nos acercamos a lo que posiblemente podría ser un fetiche. Elizabeth Araujo, periodista venezolana, reseña en su libro “Sexo sin tabú” que cuando se responde sexualmente a un objeto determinado -que no tiene nada que ver con la pareja- se experimenta un fetiche: “el individuo asocia un objeto con el placer y el orgasmo (…) entre los más comunes se encuentran las botas, peinados, guantes, pelucas, piercing, ropa interior, látex, cuero (…)”. Estos objetos desatan una reacción determinada en el cuerpo y llevan la experiencia sexual a otro nivel.

Estos deseos, la mayoría de las veces, se desarrollan en secreto. Podemos decir en voz alta: “uy, qué lindas estas medias”. Pero no es muy común ver un trozo de cuerda en una ferretería y decir a todo pulmón: “esto es perfecto para amarrarnos esta noche en la cama, mi amor. ¡Señor!, ¿unos 5 metros?”. Y esto es parte del encanto. Una pareja se siente finalmente cómoda y puede disfrutar, en pleno, cuando logra descubrir esos detalles. A veces el objeto del deseo no es material sino sensitivo. Por ejemplo, si te gusta el dolor pedirás nalgadas, apretones, mordiscos. Porque, lo que importa, es la huella que queda en tu piel (tanto dolorosa como visual).

Pero, como bien afirma Monasterios, la censura es odiosa. No se puede compartir con todo el mundo este tipo de cosas. Según la revista Cosmopolitan un 80% de las mujeres norteamericanas tienen la fantasía de ser amarradas pero les da pena comentarle a sus parejas. Por aquí pensamos que no está mal curiosear. Por ejemplo, si alguna vez viste una imagen bondage que te activó “algo”: ¿por qué no averiguar un poco de qué va? Obviamente no vas a llegar a estos niveles (o sí). Pero la idea es compartir con tu pareja un video pedagógico, por ejemplo, y luego experimentar los niveles de intensidad.

Así como el dolor y la dominación son elementos fetichistas no-palpables, también puede ser cierto olor, algunos lugares para hacer el amor o el hecho de que solo nos exciten personas súper altas. Las parafilias son infinitas (realmente infinitas) y para nada deben ser consideradas como desórdenes mentales. Hay tantos gustos como personas existen. Menos mal. Sino todo sería realmente aburrido.

 

 

 

 

2 comentarios en “Día para pensar en nalgaditas

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