Caracas y las que estamos

Fotomontaje: Samantha Mesones. Serie: Álbum de familia. 2006.

Hace un año nuestro país tuvo, una vez más, una explosión de malas noticias. No es de extrañar. Estamos en esta pelea política desde hace mucho.

Pero lo que pasó en el 2014 en Venezuela fue extraño. Las calles de una parte de la ciudad se convirtieron en pedacitos de guerra . Problemas citadinos que traían consigo olor a despedida. Los que no estaban seguros de irse tomaron la decisión.

A este país no regreso.

Cuando escribí esta nota dije adiós a un lugar que estaba cambiando su cara definitivamente. Fue como una leída de tarot borracha –las mejores-.

Pasa el año y los miedos se materializan. Fácilmente puedo decir que en esta ciudad no tengo más de 10 personas conocidas. El resto son nuevos amigos. Nuevos besos. Piel por estrenar. Y lo que hago, cada vez con más interés, es escuchar.

Estamos empapados de comentarios de los que se quedan y los que se van. Hace nada un muchacho, desde Finlandia, preguntaba en Facebook: “¿De qué puedo hablar en mi clase de idiomas sobre Venezuela?”. Montañas, arepas, playas, estatuas, etc. Cada quién puso su granito de arena.

Yo, que andaba justo escribiendo esto, le digo: “echa tus cuentos, tus besos, tus caminatas borrachas. Sabes que alguna historia buena debes tener”. Una me responde: “siempre tiene que haber una desubicada…”. Otro, a quien le tomo la palabra, le dice: “¡Venezuela no existe! Somos lo que nuestro imaginario fabrica. Así como para nosotros es un país diferente todos los días, para ti es otra cosa desde el recuerdo. Cuenta tu historia y con ella, habla de tu país”.

No sabía que alguien podía entrar en mi cabeza sin yo  conocerle. Sin duda alguna estamos en uno de los peores momentos económicos y políticos de nuestra historia. Para NADA defiendo este desastre. Pero escojo, desde mi vivir, a las personas con las que hablo, con las que tomo, con las que trabajo. Yo decido a las personas que leo. Decido a qué país mirar. Sin dejar de entender, por supuesto, que no estamos bien.

Logré hablar hace unos meses con cuatro mujeres que tienen más o menos mi edad, mi clase social, gustos parecidos a los míos. Cuatro mujeres a las que les sobra belleza y talento. Y todas tienen oportunidad de sobra para irse. No hice más que preguntarles: “¿Por qué estás acá?”.

Cuatro historias que quise contar y ser una más que habla del país. Esta vez, desde la belleza, el talento, las risas, el sexo y el amor.

Hablemos de las que estamos en esta ciudad -aún-. Hablemos de Caracas.

Melanie Pérez: “Mi vida está por encima del país”

Melanie

Foto de Mel

Esta ciudad es relativamente pequeña. Los que estamos activos en redes sociales nos conocemos así sea por referencia. “El amigo de tal”, por ejemplo.

Ella brinca sobre todo el mundo en ese espacio digital. Las letras de Melanie no pasan desapercibidas pero ni de broma. Desde su blog, Cariaquito Morado, nos relata su vida. Y, como yo lo veo, lo hace desde la paz. Y eso en esta ciudad dice MUCHO.

Recuerdo aquella vez que mi hermana Gabriela y yo participamos en un concurso de crónicas para la Revista Ojo. Yo quedo en segundo lugar, Gaby en el tercero y Melanie se ganó el premio mayor. Un teléfono inteligente cheverísimo. Mi sis me pregunta: “Chama, ¿quién es Melanie…? Es buena letra”. Yo le digo: “TIENES que leerla. Toma el link”. Y desde ese día las Mesones somos fans de la brujita.

Mel tiene un negocio de medios digitales. La veía poco porque, al ser yo freelance, salía lo necesario. La calle, de lejitos. Una vez tenía dudas sobre unos asuntos de trabajo y dije: “esta chama es bien sensata y chévere. Le voy a dar una llamadita para que me ilumine un poco”. Y así establecí el contacto. Valió la pena la conversa y las birras.

La traigo a este texto porque, justo el año pasado, Melanie empezó la historia de amor más importante de su vida. Dice Mel: “Toda mi energía está concentrada ahorita en mi trabajo, mi familia y mi relación de pareja. Todo el foco está en sobrevivir desde el punto menos dramático posible. Además, ya tengo 28 años. Toda esta coyuntura me agarra cuando estoy tranquila. Eso ha jugado a mi favor”.

Lo lindo de la historia de Mel y Luis, su prometido, es que se conocieron en el año caótico 2014 -cuando la ciudad estaba en literalmente en llamas-. Una librería del Centro de Caracas los presentó. Y luego, en uno de los huecos más cutres de la ciudad, se vieron bailar. “Todo esta historia me pasa desde la muerte de Chávez. Mi guerra diaria es que mi vida esté por encima del país. Si uno no lucha por lo de uno, no podemos aportar nada”, agrega Melanie.

Ya falta poco para su boda. Habrá dulcitos criollos y mucho merengue 80s. Quiénes han rumbeado con ellos sabrán que la cosa será divertida.

Melanie cree en los ramazos, en las estrellas, en los planetas, en el tabaco. Cariaquito Shop, su otro proyecto personal, tiene todo el color y la buena vibra que la caracteriza como mujer. Una bruji-tienda creativa donde venden combos que alejan los malos ojos y acercan pasiones.

Están con las maletas hechas –como todos-. Por ahora, es una de las parejas más lindas que conozco. “De eso se trata, Samy. Necesito descubrir qué me gusta y  a partir de eso, escojo. No vivo en función de nadie. Por eso decidí no hablar sobre mi ciudad, si me quedo o si me voy. Es mi problema”.

Zailly Sotomayor: “Relájate y coopera”

zailly sotomayor

Foto tomada por Sam. 

Conocí a Zailly por herencia. Una gran amiga –casi hermana- se fue a vivir para Buenos Aires en el 2014. Pero por allá,  en el 2007, me presentó a Zailly.

Sin pajas, es una de las muchachas más dulces y divertidas que he conocido. Y una de las cosas que me atrajo de ella fue su amor por la música. Yo soy muy pegada con eso de las tendencias musicales. Puedo escuchar Jordi Savall todo el día y con eso soy feliz. O algún soundtrack bonito por un mes y, perfecto. Por eso NECESITO gente con ritmo y que tenga un iPod gordito cerca de mí.

Desde el 2006 ya escuchabas a Dj Zailly en los mejores huequitos caraqueños poniendo un set increíble que se llamaba: “Música con acento”. Específicamente en “El Patio”. Un local lindo donde había mucho humo, arte en las paredes y buenos amigos.

Con ese grupo de amigas conocí las letras de Fito Páez y una buena amanecida. Si querías pasar una noche en Caracas, como es debido, tenías que salir con estas muchachas. Nada –nada- tan rico como bailar tu borrachera en tu idioma.

A veces me regañaban porque yo soy demasiado boba y mala copa. Tomo, claro que sí,  pero me quedo dormida en el primer mueble mal puesto que vea. “Coño, Samy-DosCopitas, actívate”. Y así logré conocer un poquito más a Caracas.

Una vez que se va nuestra amiga en común me pongo más en contacto con ella. Ya no salimos tanto pero seguimos conociendo gente, la sigo escuchando con su música. Hoy es productora, una de las mejores haciendo enlaces de marcas con los medios de comunicación y Dj. Es una hormiguita. Por cierto, “Música con acento”, sigue sonando por ahí.

Caracas es una ciudad llena de montañas y tiene unas vistas preciosas. Cuando hay luna llena ella agarra el volante y dice: “no hay ciudad más bonita que ésta…”. Y seguimos hablando paja del último muchacho que nos besamos. Girl talk parejo.

Cuando le pregunto por el caos en el que vivimos, me dice: “Mi vida la manejo yo. No las circunstancias”. Sabe que sus contactos de trabajo valen oro y lo recuerda siempre.  No la come la angustia de verse morir aquí como una zanahoria arrugadita. “Relájate y coopera” es la frase de esta panita. Y cuadra perfecto con todo este burullo de país en el que vivimos.

Como todas, tiene la maleta lista. Pero mientras tanto, con vino y música, siempre sonríe.

Tamara Hadeed Manzano. “Todo está en tu expectativa de vida. Como cuando creabas tu Sims, ¿te acuerdas?”

Fotos de Kevin Fotografía @kevinfotografia

Foto de Kevin Fotografía

Tami hace Arte Gráfico. En sus palabras, es una fusión de disciplinas donde la libertad de la expresión visual florece.  Cuando entré a trabajar en mi primera agencia grande me encontraba a veces a Tami. Ella era freelance. La veía fajada en su máquina sin voltear a los lados. Y era súper chistoso lo que se hablaba de ella por los pasillos. Era como un mito: “No sabes, no sabes lo dura que es esa jeva. De las mejores diseñadoras e ilustradoras de la ciudad”. Lo que nos acercó realmente fue una cuenta de Twitter que ella maneja: Porno Pixel.  Y nos imaginábamos proyectos súper divertidos a punta de mensajes directos o chats de madrugada. Finalmente escribió e ilustró un texto en OhMyPorn y la amistad quedó sellada.

No supe más de ella hasta hace poco cuando otra agencia en común nos conectó. Me cuenta en qué anda.

A comienzos del año 2014, después de que su marca de ropa de paintball no logró los resultados deseados, estaba bastante nerviosa y con pocos recursos económicos. Tan cortos que no tenía cómo pagar el internet en pleno desastre político del año pasado.

En febrero de ese año, cuando la ciudad literalmente se caía, la contactan para ser la directora creativa de una marca de ropa. Me dice que mientras estaba reunida con estos posibles clientes podía oler las bombas lacrimógenas que explotaban en la calle. Por un tiempo lo hizo freelance y estaba súper feliz: cocinaba, sembraba maticas, trabajaba junto a su novio y cuidaba a sus animales. Pero el trabajo empezó a demandar más de su tiempo y, en un año, logró desarrollar una marca de ropa súper exitosa que se distribuye en gran parte de América Latina.

No hay nada en la historia laboral y personal de Tamara que no se asemeje al éxito. Sobre todo porque no la ha tenido fácil. Siempre ha vivido en sitios alejados de la ciudad, no todo el tiempo tuvo ayuda de sus padres, y, además, siempre es difícil abrirse camino con el trabajo creativo. Pero, me llama mucho la atención que pudiendo vivir en Costa Rica, Panamá o Dominicana, siga en Caracas.

Dice Tami: “Si tu expectativa de vivir bien es tener cosas, pues bien. Ve, vive en otro país y en pocos meses vas a tener lo que necesitas. Pero si lo que quieres es crecer profesionalmente no lo vas a encontrar, necesariamente, ganando más dinero.  No eres más exitoso porque tienes tales marcadores o te manejas con proveedores increíbles. Es tu equipo el que te hace ser el mejor. Mi misión no es mudarme para tener carro. Ni tarjeta de crédito tengo. La única razón de peso que tengo para irme es la seguridad. Sin duda. Pero por ahora me pagan por lo que más amo hacer.”

Ese día comimos en la terraza de un restaurant precioso en Bello Monte. Hamburguesas de falafel y empanaditas de acelgas. Caminamos y nos tomamos unas cuantas birras. Sin duda, una de esas tardes que se agradecen.

 Gala Garrido. “De las crisis salen los mejores lenguajes”


 

Fotos: Gala garrido. Serie: María Lionza.

La ONG (Organización Nelson Garrido) es pilar de la cultura viva caraqueña. Nelson Garrido, fotógrafo y padre de Gala, nos abrió la puerta de su casa para poder conocer, de primera mano, su obra. Además, nos mostró su  biblioteca –una de las mejores sobre cultura visual que tiene el país, sin duda-. Esto empezó en el año 2007.

En la casa de Nelson hemos tenido el placer de escuchar las clases de Joan Fontcuberta, Marcos López o Spencer Tunick. Sólo por decir algunos nombres. Artistas de todo el mundo utilizan los espacios de los Garrido para investigar o mostrar su trabajo.

Gala dirige este lugar desde el 2010. Me cuenta que se ha convertido en un espacio para exposiciones, charlas, muestras de danza, cine, clases. Un sitio donde las puertas están abiertas para que los discursos disidentes se fusionen unos con otros y nos mantengan unidos pase lo que pase. Palabra, acción e imagen en un solo lugar escondido a una cuadra de la Av. Victoria.

Una de las cuestiones interesantes de este espacio creativo es que ya la fotografía no es la protagonista. La cultura visual, en todo su concepto, se ha apoderado de este lugar de creación. Cosa que tiene muy orgullosa a Gala. “Hay nuevas formas de comunicación que están naciendo en Latinoamérica. Y necesitamos espacios para que éstos se escuchen. De las crisis salen los mejores lenguajes. A partir de las rupturas discursivas hacemos resistencia. Hay que ser terco al máximo. Eso es felicidad”

Lo que más le afecta en esta situación país es la movilidad. Hace poco la invitaron a una actividad interesantísima en Brasil y no pudo ir. Si le pagaban el pasaje iba a ser la invitada más cara. Aún así me dice: “Es una decisión de vida. Estoy casada con esto”.

Cuando estuvo en Barcelona Gala salía poco. Estuvo mucho con sus libros y los trajo a casa con cariño. Me dice que claro que quiere viajar y hacer sus cosas, pero que tendremos tiempo para ello. La ONG tiene un brazo en Argentina. Lo lleva su amigo y fotógrafo Beto Gutiérrez. Su historia me recuerda mucho a la de Tamara. El avión y la ida están ahí mismito. Pero la elección, el gran amor laboral, está en esta ciudad. “El peo es poder trabajar, Sam”.

Yo salgo muy poco pero cuando lo hago y veo a Gala siempre está impecable: boca roja, cabello recogido, botas negras, ojos delineados. Hace años tiene una relación seria, productiva y artística con su chico. Su casa rebosa de gente en cada invitación. Los alumnos se multiplican.

Pocas veces, cuidado si ninguna, he visto quejas de esta pana.  Si en la resistencia cultural está el discurso político, me uno a él. De eso se trata.

Dato curioso

Pasé cinco meses intentando escribir esta nota. Entre cuadrar las entrevistas con las amigas, recuperarme de la operación de miopía, etc, pasó el tiempo. Y la verdad, estaba harta de leer que somos mierda. Francamente harta. Trabajo en medios de comunicación digital y tengo que estar enchufada a un chorro de información prácticamente todo el día. Ponerme a escribir estas cosas positivas sobre el país me costaba mucho.

Hace dos días voy al mercado. La escasez, la cola, el desastre. Al llegar a la caja una señora, muy discretamente, se lleva parte de mi compra ya paga. Salgo detrás de ella. Resuelvo el problema.

Llego a mi casa con el corazón a punto de explosión. Me serví un ron, prendí la computadora, escribí finalmente el post.

No soy esa señora. No soy la escasez que vive el país. No soy un sistema político nefasto e inútil. No soy mierda.

Y como yo, millones.

Samantha Mesones. 

 

 

8 comentarios en “Caracas y las que estamos

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