La máquina humana

 Originalmente publicado en la Revista Ojo.

Imagen: Il Gioco- Studio N. 5 – 2013. Benedetta Bonichi 

 “Fracturas. Así, lo que se llama cuerpo no es el cuerpo. Poco queda ya de su naturaleza corporal, de su animalidad y de su historia”

Piedad Solans en Lo sublime tecnológico

La forma humana tradicional ha muerto. La tecnología y el arte nos han enseñado que el fragmento, la prótesis, son los protagonistas de la historia contemporánea. Miembros, brazos, piel, sangre, accidentes que destruyen una figura a la que estábamos acostumbrados y que resenmatizan el significado de hombre. Nace entonces, dentro de los espacios de la realidad y la cotidianidad, objetos que sustituyen las maneras usuales de comunicación. Llevamos con nosotros la máquina. Empieza a formar parte de nuestro día a día.

La tecnología, que camina al lado de los hechos artísticos, es un poco más desvergonzada y se une a la realidad humana. No todos tenemos el coraje de implantarnos una prótesis bajo la piel para fines reproductivos. Pero todos queremos mejores comunicaciones. Sí. A veces un teléfono celular puede ayudarte a reproducirte, al igual que una bola de silicón bajo la piel.

IL GIOCO - DTUDIO 31C - 2013 - visualizza scheda opera
Benedetta Bonichi. Il Gioco. Studio 31 C. 2013.

Que hoy en día nos sea indispensable trabajar con un teléfono móvil o un computador nos dice mucho. Estos suplementos de plástico, ondas y redes forman parte de nuestro cuerpo. Tenemos extensiones, ya casi invisibles, de comunicación.

Lo que nos hace más humanos no es humano.

Bisturí ficcional

Fragmento, según la Real Academia Española, significa: “parte o porción pequeña de algunas cosas quebradas o partidas”. Esto se puede entender como desecho, resto, de lo que fue alguna vez un objeto completo, significativo. Sin el accidente, no hay fractura.

El fenómeno fragmentario corporal le da movimiento a la mirada del espectador. Sin él saberlo, se introduce en la forma cortada y encuentra dentro de la piel humana, por ejemplo, un universo ajeno y nuevo. Se multiplican los pedazos que componen la figura.

El discurso artístico ha sido especialmente importante para evidenciar las intervenciones del cuerpo. Juan Guardiola en su libro Sangre sudor y… software hace un recorrido del concepto del “yo” de los últimos cuarenta años. En los setenta, destaca una “la obsesión con el descubrimiento”, en los ochenta “el culto a la imagen y la autoindulgencia” y en los noventa y años más reciente la obsesión por reconstruirse y adaptarse.

El terreno del arte, dueño de interpretaciones y ejercicios visuales, ha dado paso a una conciencia real y objetiva del cuerpo. Como afirma Guardiola: estamos aburridos de nuestras propias caras. Entonces recurrimos a la ficción. Cirugías estéticas que florecieron y se hicieron visibles en la pornografía de finales de los ochenta, y las intervenciones quirúrgicas en vivo hechas por la artista plástica Orlan, son algunos ejemplos.

 Abrazar al robot

La Sociedad Mundial del Futuro —World Future Society, WFS— es una asociación que estudia el porvenir, mediante un enfoque entre tecnológico y sociológico. Moldean, a través de acercamientos científicos y humanos, lo que viene. Llaman a estudiantes de física, computación y humanidades a participar, a través de ensayos, en temas tan polémicos como: “¿Podremos conquistar Marte?”.

El año pasado se especializaron en robótica. Darel Oba Quaremz, seudónimo de uno de los participantes, define allí el concepto de robot: “Es un objeto de forma no definida que puede realizar acciones de forma autónoma sin ningún tipo de intervención”. Existen los siguientes tipos: los industriales que ayudan en el proceso de ensamblado y distribución; los médicos que colaboran en operaciones de alta precisión; los móviles que tienen aspiraciones inteligentes y finalmente los humanoides que tienen formas y acciones humanas.

El robot, en cualquiera de sus formas, intenta sustituir el decaimiento de la fuerza humana. Su cansancio y mortalidad.

Pero ¿qué sucede con la intervención de la robótica y el lenguaje? En el Manifiesto Cyborg de Donna Haraway, la autora define al cyborg como una entidad híbrida: mitad humana, mitad máquina. Y lo explica desde el presente: nos incluye. Somos parte-máquina. Nos muestra como criaturas capaces de crear realidades sociales y ficcionales. robótica

El cyborg tiene un poder de persuasión que jamás se ha visto, ni siquiera en la historia de la sexualidad humana. No tiene concepto de lo público y privado. No piensa en reproducción o  familia. No reconoce al Edén y, por extensión, no tiene religión. Necesita, eso sí, estar conectado. ¿Y qué nos hace cyborgs según Haraway? No solo los dispositivos cotidianos sino los rituales.

Conversando con cyborgs

Basta ver a los asistentes una noche de fiesta. Niñas lindas con peinados exóticos, muchachos con mucha barba y flequillo, tacones color piel, muchos tragos caros. Todos salimos con pareja incluída: nuestro teléfono. Mientras unos se toman fotos otros tuitean. Más allá alguien le muestra a su amigo la nueva app.

Nuestras maneras de expresión se relacionan, ya sin vuelta atrás, con máquinas. Son ellas las que deben decir, en voz alta, lo que pensamos y la postura de vida que hemos adoptado. Un gran brazo invisible va de mano con el lenguaje. Es su transporte. Y fascinada no hago más que observar, apoyada en la escuela de la historia del arte de donde vengo, esos pedazos de cultura visual que me rectifican que sí: somos mitad máquina. Y lo digo asustada.

Quizás por eso me entrego al estudio del cuerpo con los ojos cerrados y pasión absoluta. Adoro la tecnología pero saberme parte-máquina me descompone. Saber que mi trabajo, mis amores, mis coqueteos y hasta encuentros familiares dependen de una red me desequilibran un poco el piso. Aun así, sigo con los ojos, libros y pantallas abiertas. Al cuerpo se le estudia como venga. Así sea entre baterías y cables.

Samantha Mesones.

Referencias bibliográficas.

SOLANS, Piedad, Lo sublime tecnológico. Cuerpo, pantalla e identidad en la estética posmoderna en La certeza Vulnerable. Cuerpo y fotografía en el Siglo XXI, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2004.

GUARDIOLA, Juan, Ensayo Sangre, sudor y …software. Una cuestión de (piel y) agallas en La certeza Vulnerable. Cuerpo y fotografía en el Siglo XXI, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2004.

HARAWAY, Donna, A cyborg manifesto. Science, technology and socialist-feminism in the late twentieth century en The feminism and Visual Culture, Editorial Routledge, 2003.

Un comentario en “La máquina humana

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