36 preguntas y un avión

Hace un tiempo me encontré con una investigación que prometía que, luego de hacer 36 preguntas íntimas a una persona que conocías poco, te enamorabas del entrevistado.

Es decir, te sentabas con una persona que no conocías 100% y, luego de acelerar la intimidad con dichas preguntas, salías romanticona.

Lo primero que dije fue: “¿Qué paja tan paja es esta?” Y lo dejé guardado bajo la manga.

Me dije que algún día lo haría. Eso sí, no con cualquier panita. Me la pasaba besuqueándome porai, pero las preguntas – la brujería esa- no iba a ser para cualquiera.

Qué va.

La historia

Hace más de un año pregunté por Facebook si alguien compraba “lechugas”. Así le decimos a los dólares que tienes que vender para poder sobrevivir en Venezuela.  Un amigo me recomendó a este muchacho. Cuadré con él, nos vimos por un café y le di la plata.

Ese día, este boy me cuenta que es entrenador personal. Su fuerte en ese momento era dar clases de defensa personal.

Como tantas veces lo he dicho en este blog, la violencia de género es sutil y se escabulle. Como no quería pasar más por esta situación –golpetazos por parte de un bolsa- le dije: “me voy a entrenar contigo”. Y nos hicimos amigos. De esos que hablan poco –nada- pero que estás contento de que esté ahí, cada domingo, en un parque.

Pasa una montaña de meses y me encuentro con el profe de puños en la calle. Cosa rara porque siempre nos veíamos con ropa de ejercicios, sudados y llenos de tierra.

Me invita a comer. Acepto.

Este chico-ya sin novia- empieza a aparecer mucho en mis ratos de ocio de oficina. Y pienso: “Epa, y si le hago a este pana las 36 preguntas aquellas que ‘y que’ enamoran? ¿Qué pierdo? Ná…”

Salimos a tomarnos par de birras, a comer unos champiñones re-caros y a responder 36 preguntas que aceleran, supuestamente, la intimidad.

Eso pasó hace seis meses.

Estoy escribiendo esto mientras el profe –hoy novio- duerme en el cuarto de nuestra casita nueva.

Nos mudamos de Caracas a Santiago de Chile para probar nuevos sabores, caminar otras calles y trabajar con otro acento.

No sé si están hablando ahora las preguntas que aceleran la intimidad, las birras de aquella noche, el vino que me estoy tomando ahorita o que vengo de ver La La land. Lo que sé es que andamos seriamente in love.

Haz la prueba tú y, en seis meses, me cuentas 😉

 

PUEDES VER LA LISTA COMPLETA, ACÁ! 

 

 

2 comentarios en “36 preguntas y un avión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s