No se trata de ti, chica “Pro Vida”…

Empiezo esta nota recordando que tengo 38 años de edad y mi grupo cercano de amigas va también por ahí. 

 

Cuando hablo de aborto no lo hago desde mis zapatos. Nunca me he hecho uno y justo en este momento de mi vida es en lo que menos pienso.

Pero sí lo hago desde el pequeño grupo de mujeres que me rodean. Justo ahí comienza la reflexión.

Usualmente las chicas tenemos un ginecólogo en el que confiamos muchísimo. Uno que hasta consejo de amor nos da. Y deberíamos confiar en él, absolutamente, a la hora de terminar con un embarazo que no deseamos. En mi caso, tuve un Dr. viejito y regañón que me decía: “si alguna vez llegas a quedar embarazada y no lo quieres, dámelo que yo lo crío. Dios no perdona ese tipo de pecados“. Repito, estas son las palabras de mi ginecólogo, el hombre de ciencias.

Sigamos con nuestra reflexión.

Pensemos en cuántas amigas quedaron embarazadas a los 17, 21, 25 años y no quisieron seguir con el bebé. ¿Recuerdan esas llamadas de angustia y que los días se hacían cortos porque había que correr para terminar con ese asunto lo más rápido posible? ¿Recuerdan la búsqueda desesperada del bendito récipe para conseguir las medicinas? ¿Recuerdan la noche que pasaron nuestras amigas, solas, casi desangrándose, con la piel sudada y fría con un dolor casi indescriptible? Ok. Pensemos bien porque todos nosotros tenemos, al menos, una de estas historias. Y, casi nunca, podemos confiar en ese Dr. que nos ve feo si queremos tomar una decisión así de satánica.

Ok. Salgamos ahora de nuestro grupo cercano, de nuestro doctor de clínica bonita y pensemos en ejemplos más difíciles. Por ejemplo, la niña de 12 años que fue violada en Nicaragua y llegó con desgarros vaginales  a pedir ayuda y nadie puso hacer nada.

Al parecer el asunto final es proteger la vida. Pero…¿una niña de 12 años no es la representación máxima de la vida? ¿Esa niña, que está a punto de morir, no merece ser protegida?

He pensado muchísimo en los últimos meses en mi posición como mujer, más que como feminista. En mi percepción como ser humano frente a las atrocidades que vive nuestro planeta. Este año ha sido una explosión de hechos del que nadie quería hablar, pero llegó la hora de hacerlo.

No se trata de que yo, que respeto la vida, “no me siento representada” por unas chicas que salen desnudas a protestar. Realmente, me da absolutamente igual si salen 40 niñas con tetas afuera o no. NO SE TRATA DE ESO. En sobre el apoyo que podemos dar todos, no como feministas sino como seres humanos, a personas que quizás no la están pasando tan bien como tú. Esa niñita de 12 que tenía desgarramientos vaginales o esa hermana que tuvo que abortar en casa de amigos, no la pasó bien. Y sí, tuvo riesgo de muerte.

¿Por qué se habla de aborto legal? Dejo abajo un video que me encanta porque lo explica con manzanas y peras. Está hecho por Guttmacher-Lancet .

 

Y este interesante artículo de La Nación: Los beneficios del acceso al aborto legal y seguro. 

 

No nos hace mal leer un poco sobre números y data. Así entenderemos que no se trata de niñas que salen a pasear en nalgas para hacer protestas. Muchas estamos en casa, sí, pensando en leyes y seguridad para TODOS. 

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